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EL FOTÓGRAFO

Hoy invade la melancolía, al repasar los recuerdos vividos con un sabio como era él.

Una comprende que la edad llega, que llega el momento de la partida…

Pero hay dolor y tristeza, porque se ha ido sin despedidas y sin recibir la despedida que se merecía.

Recuerdo sus ojos cómo miraban y cómo lloraban. Siento acercarme a la lástima que sentía. Y se me hace escuchar su voz narrando poesías.

Guardaré con amor la que me regaló y en la mente las que me dedicaba.

También los buenos momentos, esos de risa que nos brindó.

Y la fotografía, su gusto por ella, la que me hiciste.

Brilla y da luz, que has dejado aquí una huella y un puñado de reflexiones.

Hasta siempre.

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C.M.G.

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TE ECHO DE MENOS

Te echo de menos.

Cuando veo el sillón vacío.

Cuando miro a un presente anterior.

Te echo de menos en silencio, cuando me trago las flores que brotan en mi interior al recordarte.

Cuando miro tu foto, y al tiempo sonrío. Porque fue, porque estuviste y estuvimos.

Te echo de menos. Cada vez que veo a unos nietos con sus abuelos.

Cada vez que cierro los ojos y te miro. Cuando me gustaría sostenerte la mano y, ya no está.

Cada día que pasa, sumando un tiempo que parece increíble que haya pasado. Pero nueve meses, casi…

No imaginas cuánto te echo de menos. Cada delicado detalle. Peinarte. Escuchar tu respiración. Ver tu cara cuando recibías una visita o cuando te decían lo guapa que estabas. Cuando estrenabas algo. Cuando te sorprendía mirándome o postrada en un cálido horizonte campestre.

Tengo que entender todo, comenzando con la vida, y toda la complejidad que conlleva, pero espero que esta entienda que te echo de menos.

 

                                                     C.M.G

 

 

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L.

Llegamos al mundo llorando sin razones aparentes, quizás lo hagamos por lo que viene detrás.

Ha pasado una semana y no he sabido cómo encauzar el cúmulo de pensamientos, sentimientos, impotencia, tristeza…

No fuimos amigas ni tampoco juntas al colegio, no éramos vecinas ni familia lejana. Pero da igual. Sentía aprecio por ti y me caías muy bien.

Eras una persona extremadamente joven, con mil historias por delante. Eras un torbellino, una alegría, un puro nervio y una carcajada. Eras resiliencia y sacrificio. Eras amor y eso se palpaba.

Tuve la suerte de conocerte un poco, de intercambiar algunas palabras, varias sonrisas y se veía tanta pureza en tu ser…que sería imposible no haberte cogido cariño.

Miro alrededor y pienso en la de cosas que no deberías estar perdiéndote. En la de bailes que te quedaban por bailar; en la de sueños y metas por alcanzar.

Recuerdo la última noche que te vi que no sabía que sería la última. Que el destino tendría una trampa. Los planes que tenías y el desparpajo contándolo todo. No he dejado de escuchar tu voz en mi cabeza y pensar en tu familia y amigos.

Ojalá puedas leer esto desde ese lugar donde dicen que todo es más bonito, ojalá me sientas como te sigo sintiendo.

Fuiste magia, amor intenso, alegría, ayuda. Has dejado miles de lecciones que aprendemos. Has sido una luchadora a la que no le ha faltado la sonrisa aunque por dentro no estuviera del todo contenta. Has sido…y seguirás siendo porque el recuerdo y el amor no pueden separarnos, eso no tiene fin. Y lo haremos y seguiremos haciéndolo porque tuve la fortuna de conocerte un poco y de oír mil cosas bonitas sobre ti.

Da luz, guía el camino, da mucha fuerza y sigue estando aún sin estar.

Se te echa muchísimo de menos, pequeña gran persona.

Gracias por lo buena que fuiste y por cruzarte en mi camino. Por el legado que has dejado: amor, fuerza, sonrisas, aprendizajes, bondad. El cielo ahora brilla más porque tiene una gran estrella.

C.M.G.

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ETERNA CAMPEONA

Gracias por no haber tenido fuerzas para rendirte en todo este tiempo;  por haber luchado millones de veces por muy oscuro que se haya tornado el camino.

Gracias por hacer reír hasta en los peores momentos e incluso con las cosas más serias.

Por ser ejemplo y ánimo a quien comenzaba su andadura en esta batalla, desgraciadamente tan popular; por animar a la lucha de tantos luchadores.

Gracias por haberme tratado tan bien y haberme deseado siempre lo mejor, por darme la mano y soltarme un piropo bonito cuando me acercaba a darte un beso, por tener abiertas las puertas de tu casa y de tu ser.

Por soñar despierta y hacer que los sueños se hagan realidad, por luchar por lo que más querías contra viento y marea. Por normalizar todo aunque estuvuera patas arriba. 

Gracias por elegir al mejor de los mejores, quien nos ha dado una enorme lección de amor a todos…luchando de tu mano hasta el final, como pocos por no decir nadie lo hubiera hecho, siendo tus muletas ante la fuerza de un viento que en muchas ocasiones asomaba, tu abrazo ante el miedo futuro y tu apretón de manos en las bajadas del camino; pues jamás te dejó sola.

Gracias por haber llevado en tus hombros el peso de lo más grande cada año, por tu fe eterna y por mostrar el camino a los más jóvenes sin pedir nada a cambio,  regalando toda tu sabiduría y la luz que había y sigue habiendo en ti.

Gracias por bailar bajo la lluvia y el sol, por mecer nuestra tierra en tus bailes, nuestro verde esperanza, negra oscuridad y blanca luz, enormes gracias. 

Por dejar tantos recuerdos en el alma, tanto cariño en tanta gente, tanta ayuda a nuestros mayores cuando mas lo han necesitado, porque estaban necesitando ayuda, por darles la mano y acariciarles el alma.

Gracias por haber aparecido en la vida de tanta gente y personalmente, por haber aparecido en mi camino.  

No es sencillo saber que ahora no estás aunque haga tiempo que tú ya no estabas…gracias por luchar por quedarte; el intento ha existido pero la vida no está hecha para ser comprendida sino vivida tanto para lo bueno como lo malo…y aceptada aun por mucho que nos queramos oponer.

…Te aseguro que aquí también vamos a luchar para mantener tu esencia presente, tu espíritu, alma, recuerdo y lección…

Gracias, amiga, por haber existido y, por supuesto, seguir existiendo en todos y cada uno de nuestros corazones. Te queremos. Te quiero

♥…​                                                                                                                       

                                                                                                              C.M.G.

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A MARÍA Y SU PAPÁ

Digamos que tuve más que suerte por conocerla.

Pensemos que del caos surgió la coincidencia de la vida.

Afirmemos que mi ansiedad se ha calmado siempre que la he tenido a mi lado, porque sabe acariciar el alma, sabe hacerlo como nunca antes lo había visto.

Decidamos continuar el viaje de su mano, en la distancia pero como siempre dice ella, “estamos bajo el mismo cielo”.

Dejemos las patochadas de lado, aquello que no es importante, ni esencial, dejemos que corra el aire y respiremos amor, momentos, detalles. Respiremos personas, respiremos ángeles. Respiremos a él, su esencia, su alma.

Intentemos sonreír, hagámoslo por quienes nos enseñaron a dibujar esa curva en nuestro rostro, sonriamos porque él lo querría. 

Decidamos aprender de todo esto, que necesitará su tiempo de digestión, no nos presionemos. Pero no dejemos de aprender de la gran leyenda que ha dejado escrita y grabada en la historia de nuestras vidas.

Continuemos aprendiendo de su dulce forma de tratar. De la de él. De la de ellos. 

Continuar la vida, el viaje, desarrollar la resiliencia, la que has desarrollado, amiga, un poquito más. Se puede. Se consigue. Es viral.

Intentemos ver el rayo de luz a cada tiniebla. Y toma mi mano, que la distancia no es nada.

Miremos al cielo, sonriamosle a la estrella más grande, la que lleva su nombre. 

Y adelante, que como esta leyenda ha mostrado, hay que ser valiente y no tener miedo, jamás.

C.M.G.

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SEIS AÑOS

Hay vacíos que nunca se llenarán.
Hay recuerdos que nunca se borrarán.
Hay personas que nunca se olvidarán. 
Hay momentos que jamás se revivirán.

Y hay un rincón que guarda tu nombre, 
un nombre que tengo en mi mente
que suena constantemente 
que no hay nada ni nadie que lo borre.

Hay una infancia vivida juntos
y miles de historias en común, 
me duele saber que no estás aquí
sin embargo, me alivia hablar de ti.

Es una forma de tenerte más cerca,
es un modo de liberarme.
Es una forma de gritar “Te quiero”
y decir a voces: ¿Por qué te tuviste que ir, compañero?

                                                                  C.M.G.