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LOVING IS WONDERFUL

Amar es maravilloso. 

Da igual el qué. El amor te sumerge en un estado de calma y plenitud. 

Puedes amar a tu madre, a tu padre, a tu hermano o hermana, a tu abuelo o abuela, a tu pareja, tu perro, tortuga, la flor que crece entre el asfalto, el mar, la luna, la estrella más grande. Puedes amar tantas cosas, tantos seres, tantas luces…y puedes amar incluso varias a la vez. 

Es increíblemente bonito el estado de locura que padeces cuando amas, arrancándote la cordura de un plumazo y dejándote al descubierto.

Es maravilloso y admirable. 

Lo horrible es que se vea como horrible amar, que se despoje de su naturaleza. Que parezcas loco por ello, y por sentir, inventar, crear, creer, crecer.

Es anti humano no amar, y por no hacerlo, vamos a la contra de nosotros mismos. Y no tendría que ser así. 

Se tacha de locura, cuando es la mayor cordura y el único medio para continuar hacia adelante, para seguir, creer y nacer de nuevo cada día. 

Es una pena que no pienses que no puedes ser quien eres por miedo a ser señalado por la sociedad. Señalado por sentir más de la cuenta, por confiar más de lo que permite la sociedad, por querer y sobre todo, amar. Es doloroso ir en contra de nuestra naturaleza. 

No tienes ni que señalarte a ti, ¿cómo se puede permitir que alguien ajeno te señale? ¿por qué? Si las únicas preguntas y respuestas te las debes a ti, a nadie más. 

Tienes el derecho a confundirte, intentarlo, ilusionarte, querer, confiar, perdonar…en definitiva, ser. No vayas en contra. Sigue tu naturaleza y por favor, sé y siente, que es más que necesario cuanto más gente va a la contra. 

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C.M.G.

 

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TE ECHO DE MENOS

Te echo de menos.

Cuando veo el sillón vacío.

Cuando miro a un presente anterior.

Te echo de menos en silencio, cuando me trago las flores que brotan en mi interior al recordarte.

Cuando miro tu foto, y al tiempo sonrío. Porque fue, porque estuviste y estuvimos.

Te echo de menos. Cada vez que veo a unos nietos con sus abuelos.

Cada vez que cierro los ojos y te miro. Cuando me gustaría sostenerte la mano y, ya no está.

Cada día que pasa, sumando un tiempo que parece increíble que haya pasado. Pero nueve meses, casi…

No imaginas cuánto te echo de menos. Cada delicado detalle. Peinarte. Escuchar tu respiración. Ver tu cara cuando recibías una visita o cuando te decían lo guapa que estabas. Cuando estrenabas algo. Cuando te sorprendía mirándome o postrada en un cálido horizonte campestre.

Tengo que entender todo, comenzando con la vida, y toda la complejidad que conlleva, pero espero que esta entienda que te echo de menos.

 

                                                     C.M.G