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PARA CUANDO LO DIGAS

Y no.

No creo que sea cuestión de felicitar el año nuevo y dar besos al aire de compromiso.

No.

Yo creo que lo importante es que estés en los peores momentos del año que venga. Porque no tiene porqué ser todo una desgracia, pero déjame que te diga que la realidad es que la vida no son todos sonrisas y alegrías.

En ese año que tantos te felicitan con las sonrisas en la cara pasan cosas de todo tipo. Puede que aumente la familia, que te toque la lotería o que encuentres el amor. Pero también puede que te llamen un día diciéndote que a tu amiga la acaba de vencer la enfermedad contra la que estaba luchando, puede que te quedes huérfana de abuelas y puede que un día te veas en un quirófano siendo operada.

Y te aseguro que es ahí donde vas a darte cuenta de quienes se preocupan por ti, quienes te aprecian, quienes realmente deseaban que tu nuevo año fuera feliz o quienes solo lo decían por cumplir el protocolo.

Va a ser ahí donde veas que si el año tenía que ser un año de mierda, lo iba a ser pese a muchos “feliz año nuevo” que recibieras ese uno de enero o por esas doce uvas que te tomaras mientras daban las doce.

Que la vida cuesta y que has de seguir. Que la Navidad no es siempre bonita pero sí el mensaje que se transmite, que ha de ser el que se lleve por bandera el resto de días del año: el amor.

Sólo así tendría sentido celebrar la Navidad. Sólo así.

Porque si vas por la calle cargada de bolsas para los regalos de Navidad, tropiezas con un mendigo y no se te encoge el corazón, no estás sintiendo la Navidad.

Si celebras un gran festín en casa con todos los mejores alimentos en la mesa y una gran decoración, pero no te ha dado por llamar a esa persona con quien no te hablas por orgullo desde que os enfadasteis, no tiene sentido la Navidad.

Porque si vas viendo el alumbrado y miras a alguien por encima del hombro porque te crees superior, no estás viviendo la Navidad.

Y como estas, muchísimas cosas más.

Piensa, reflexiona y haz, aunque poquito, cosas de gran calidez humana. Porque eso sí es celebrar la Navidad, el amor. Y no sólo en esta época, sino durante todos los días del año.

Así que piensa, aunque sea un poquito sobre esto cada vez que pronuncies eso de “Feliz Navidad y próspero año nuevo”.

C.M.G

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A B U E L A

No sé

Ni sé qué hacer, ni sé si eres consciente de lo que sucede, de lo que pasa a tu alrededor.

No sé si me ves reflejada en tus ojos, ni si te puedo ayudar o si acaso lo consigo dándote la mano.

No sé qué es mejor, ni cuál será la mejor decisión ante tal dilema. No sé si hay dolor en ti, si es más físico que emocional.

No sé…

Pero sé que cada minuto de vida es un regalo, que me gusta tocar tus manos y darte todo aquello que esté en las mías.

Sé que te quiero y que no quiero que te vayas, sé que la cuerda que nos sostiene, que te sostiene, es frágil pero no quiero que se rompa. No quiero que te marches.

Estoy detestando este hospital, este lugar. Esa cama, que te tiene amarrada que te tiene sujeta. Estoy detestando esta situación. A veces me puede.

Ay, abuela, lo que se ve aquí. Lo que es esto de crecer, de andar sobre los años o que los años anden sobre ti.

Me gusta peinarte y me encantaría darte solución a todos y cada uno de los problemas que se están presentando y los que ya estaban y se están complicando.

Esta vida es aterradora a veces y estoy cagada de miedo, pero pretendo transmitirte amor, fe, fuerza, y la seguridad insegura de que vas a salir de esta.

Me pareces una campeona por hacer frente a esta mierda de enfermedad que te está comiendo desde hace años.

Te quiero ❤

 

(Dedicado a mi último ángel de la guarda, escrito antes de que fuera mi ángel de la guarda. 🌟)

C.M.G

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FUE

Hay una parte que es cierta, que fue real; y eso estuvo ahí y vuelve cada vez que lo recuerda. Ese es el regalo más importante, algo tuyo y conlleva un mensaje que tú puedes descifrar.

Una parte de lo que ronronea en tu cabeza fue real, sí, existió, en su día, en su momento; con miradas cómplices, sentimientos que se podían tocar con la palma de las manos, con un olor a canela que te lleva a ese sitio cada vez que lo rememoras en tu mente.

Y ahí no hubo mentiras, ni se fingía, ahí había transparencia y alma.

Puede que no durara mucho pero quizás sólo duró el tiempo que tenía que ser, porque si hablamos de ser, ya ha quedado claro que fue. Sucedió.

Y por muchos kilos de tierra que ahora se quieran echar en lo alto, eso sigue ahí, cada vez que se recuerda. Fue una bonita historia. La más bonita, quizás, para sus protagonistas.

La historia que los hizo ser felices durante el viaje de una estrella fugaz.

Hubo felicidad, se notaba en sus hoyuelos chiquititos, en la mirada profunda, en la pasión de esas almas al mirarse. Existió. Y fue. Y es innegable.

Lo que pasara después pudo no haber sido justo o igual hizo falta para fortalecer, para ver de frente la mentira y el engaño, a cara descubierta.

Para ver las grietas que a veces aparecen en la humanidad.

Para demostrar que no todos los finales son felices.

Para confirmar que algunqs palabras se las lleva el cielo.

Sin embargo, algo queda claro y es que…

… de ser, eso fue.

 

C.M.G

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NUDO

Con un nudo en la garganta.

Fuerte, un nudo fuerte como ella.

Llena de fuerza.

Y el nudo sigue como su constancia. No para, no persiste. Continúa.

Sigue cogiendo aire, más rápido, más lento, sigue con ese movimiento continuo de la vida. Que es la vida.

Sigue alzando la cabeza, llenando de amor la ausencia de esa mano que ya no toca las estrellas por lo altas que están, por permanecer a mundos distintos pero ambos conectados.

Comprende entre sollozos. A veces los mililitros de agua de mar se ven por fuera, otros, se saborean por dentro.

Reza. Otras veces lo olvida.

Tiene miedo. Mucho.

Pero necesita aire.

Salir a tomarlo. A llenar sus pulmones.

Pisar con firmeza. Aunque tropiece. Le da igual.

Necesita lo que entiende, solo ella.

Ella.

A veces lo tiene todo en cuenta. Otras lo olvida.

A veces recuerda.

El recuerdo no muere.

A veces siente (de más). O quizás esté bien.

Una mano. La suya. Su ayuda.

 

C.M.G.