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DETALLES

Pasan casi desapercibidos, son minúsculos, tan cotidianos que no les prestamos atención. Pero son. Ahí están todos los días. Cuando no es uno, es otro. O varios a la vez.

Pero no, no los vemos porque no nos paramos a observarlos. Porque corremos de aquí para allá buscando algo que probablemente ya esté dentro de nosotros.

Se trata de detalles. Simplezas de la vida, del día a día. Pero es que sin ellas no sería posible nada de lo que ya es.

El sol en las mañanas, una gota de agua del cielo, poder levantarte de la cama, observar y no solo me refiero a hacerlo con los ojos. Inhalar. Exhalar. Una caricia, un suspiro. La posibilidad de estar conectados con el mundo en el que vivimos, por saber algo de quienes habitan en las antípodas. Poder salvar a un animal abandonado gracias a la difusión de las redes sociales. Es un vaso de agua que sabe a gloria cuando hay sed. Es eso y miles de pequeños detalles más.

Y hay que verlos, estaría bien mostrarnos eternamente agradecidos con ellos. Habituémonos a ser gratos día a día, momento a momento.

C.M.G