Publicado en Almas

L.

Llegamos al mundo llorando sin razones aparentes, quizás lo hagamos por lo que viene detrás.

Ha pasado una semana y no he sabido cómo encauzar el cúmulo de pensamientos, sentimientos, impotencia, tristeza…

No fuimos amigas ni tampoco juntas al colegio, no éramos vecinas ni familia lejana. Pero da igual. Sentía aprecio por ti y me caías muy bien.

Eras una persona extremadamente joven, con mil historias por delante. Eras un torbellino, una alegría, un puro nervio y una carcajada. Eras resiliencia y sacrificio. Eras amor y eso se palpaba.

Tuve la suerte de conocerte un poco, de intercambiar algunas palabras, varias sonrisas y se veía tanta pureza en tu ser…que sería imposible no haberte cogido cariño.

Miro alrededor y pienso en la de cosas que no deberías estar perdiéndote. En la de bailes que te quedaban por bailar; en la de sueños y metas por alcanzar.

Recuerdo la última noche que te vi que no sabía que sería la última. Que el destino tendría una trampa. Los planes que tenías y el desparpajo contándolo todo. No he dejado de escuchar tu voz en mi cabeza y pensar en tu familia y amigos.

Ojalá puedas leer esto desde ese lugar donde dicen que todo es más bonito, ojalá me sientas como te sigo sintiendo.

Fuiste magia, amor intenso, alegría, ayuda. Has dejado miles de lecciones que aprendemos. Has sido una luchadora a la que no le ha faltado la sonrisa aunque por dentro no estuviera del todo contenta. Has sido…y seguirás siendo porque el recuerdo y el amor no pueden separarnos, eso no tiene fin. Y lo haremos y seguiremos haciéndolo porque tuve la fortuna de conocerte un poco y de oír mil cosas bonitas sobre ti.

Da luz, guía el camino, da mucha fuerza y sigue estando aún sin estar.

Se te echa muchísimo de menos, pequeña gran persona.

Gracias por lo buena que fuiste y por cruzarte en mi camino. Por el legado que has dejado: amor, fuerza, sonrisas, aprendizajes, bondad. El cielo ahora brilla más porque tiene una gran estrella.

C.M.G.