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CÓMO

Para el dolor de cabeza una aspirina,

para el de garganta caramelos de menta.

Si me duelen las cervicales mi saquito de semillas,

para los ojos rojos, colirio.

¿Y para el dolor del corazón?

Para cuando te duele el alma, tienes angustia, ganas de llorar reprimidas y no sale el océano…para eso ¿qué se hace?

¿Cómo abrazar a quién ya no está? ¿Cómo hacerle llegar un “te echo de menos? ¿Cómo te aseguras de que lo sabe? ¿Cómo?

Y por otro lado…

¿Cómo olvidar a quien no merece ser recordado?

¿Cómo se mide lo abstracto? Lo que no se ve ni se toca, pero está ahí dañando como espinas clavadas.

¿Cuál es la fórmula o el antídoto?

¿Quién da la respuesta a tantas preguntas?

Supongo que nadie, o el tiempo, o Dios, o no sé; solo sé que hay que sacar la fuerza de donde sea.

 

C.M.G.