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BATALLA

Me da miedo. Sé que a ti también pero eres fuerte, valiente y campeona. 

Sé el grado de injusticia que implica lo que estás viviendo, no te lo mereces. Nadie se lo merece. Pero hablemos de ti, hablemos de ella. 

Se quiere quedar, está luchando por quedarse implantado y ganar; ella lucha por lo mismo. Todos los días. Ambos luchan.

Ella se ríe, a ese bicho ni lo conozco ni quiero. Ella sí, a ella la conozco, por suerte he topado con ella en la vida para que me enseñe el valor del coraje. 

Se anima, te intenta animar, se la ve positiva y hace guasa de cualquier cosa, vivencia o sugerencia. 

Le gustan los colores, le encanta sonreír, y hablar, ama hablar mucho. Le gusta comer, disfruta comiendo y hace que comas sea como sea. Sí, porque si hace falta te mete la cuchara o tenedor en la boca.

Le gusta caminar, y le molaban los cubatas, echar unos bailes y reír a carcajadas. Se quería y se quiere. Y razón tiene.

Ella tenía que haber bailado, como seda entre brazos, ella se merece sonreír con más ganas y dejar de echar lágrimas. Se merece dar los cuidados que daba. No que la cuiden, sino que cuide, que era algo que muy bien se le daba. 

La quiero con sus cambios de look, con sus historias, sus planes, sus ansias. 

Necesito verla brillar, aunque ya lo hace, pero de distinto modo. Necesito que la fuerza llegue a ella. Que disfrute bien, que la pesadilla acabe y se guarde en un susto, en una época de la que aprender ella y quienes la tenemos.

Él la quiere, la ama, le da todo y más, es su niña mimada. La mira y se le cae la baba. La tiene  acomodada. No he visto amor  y más grande reflejado en los ojos de una buena  persona con un corazón  enorme. Ambos se merecen reír sin temer nada. Vivir plenamente sin miedos. Formar una familia, sentir como todo marcha. 

Si, se lo merecen todo, porque ya está bien, me refiero a todo lo bueno, a vivir sintiendo cómo la sangre de la juventud corre por sus venas, como crece la sonrisa, el pelo, la vida, cómo aparecen las hadas. Necesitan acabar de batallar pero para sentir latir dos corazones que se funden en uno solo y laten a la par por muchos años, por una larga vida juntos. 

Vale de penas, de batallas, de jugadas, joder, ¡basta! 

Que acabe con el bicho, a Dios pido que ella le gane la batalla. 

                                                                   C.M.G.

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TODO A NADA

No. Las circunstancias no se pueden forzar. Claro que no. Si se fuerza algo se rompe, estalla. 

Si sale del interior del ser más profundo que tenemos, se acepta, se agradece; pero si no; no se pide. Que si se pide, ya no se quiere, no es tuyo; termina siendo mío por exigencia; y eso no acaba bien. Que yo lo sé. 

Como sé que hace mucho más tiempo del que creía, que ya no me querías, no me apreciabas porque cuando al menos uno aprecia, no se actúa de ese modo.

Y es que cuando te quieren se nota y cuando no, se nota aún más. Se percibe. Y duele. Vaya si duele, sobre todo si has saboreado la otra cara de la moneda en su máximo apogeo. Por eso duele. 

No se fuerza, claro que no. No se prohíbe, ni se miente, ni se chantajea, ni sacas el lado oscuro de nadie, ni te ríes de lo que a otro le hace llorar, ni se usan los sentimientos como juego, ni se echa en cara nada.

Y ahora es que sé que saqué lo peor de mi, lo que ni yo misma conocía, porque ni me reconocía. Sí, soy humana y cometo errores y lo reconozco y pido perdón. Y caigo ahora en lo que no caí antes y me siento triste. Pero bueno, ya da igual.

Después de todo, volvemos a antes del principio, cuando no eramos nada porque en nada hemos quedado. En nada después de serlo todo.

                                                                    C.M.G.

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FIDELIDAD

Puede que a este paso, la Real Academia Española decida eliminar este sustantivo del diccionario porque esté en desuso su acción. 

No me extrañaría porque se está deteriorando mucho y no está recibiendo el valor que merece.

Es triste que no se practique al igual que se practica el fútbol, por ejemplo; y también lo es que no tenga aficionados, ni club de fans o seguidores. Lo es.

Me resulta incoherente y chocante que mientras se están realizando avances en campos de la medicina o tecnología, la fidelidad se haya quedado no solo estancada sino que, a muy pesar nuestro, haya dado un paso atrás como mínimo al ritmo de un cangrejo de mar.

Están en peligro de extinción las personas fieles, no solo me refiero a la fidelidad en una relación sentimental; sino a la fidelidad en la amistad, en la familia, en uno mismo, la fidelidad hacia nuestros animales. 

Es como un camino de perlas el ser fiel a uno mismo, además de uno de los manjares más importantes bajo mi punto de vista. Que no te compren ni te vendas, que seas fiel a tus principios, a tus ideas, a la educación recibida y la que has ido tejiendo a lo largo de tu vida. Que te dé igual que el resto escoja el camino rosa y tú escojas el verde porque a ti te gusta, que no seas otro más en la manada, que te sientas único, que es como somos o deberíamos ser todos.

¿Y qué hay de la fidelidad a una amistad? Que se haga realidad eso de que “aquí estoy para cuando lo necesites”, que acudas en los malos momentos así como en los buenos, pero más en los malos que es donde se notan los amigos de verdad. ¿Acaso no es importante defender a los amigos y dar la cara por ellos? Que pasen los años y solo quede ver fotografías de tus amigos o mejor, recordar con estos las vivencias compartidas. Que seas fiel a esa persona que te quiso, te respetó y te lo dió todo cuanto puedo. ¡Qué pena da ser infiel a una amistad, sobre todo de años. 

Y a esa persona que amas, con quien conectas, que es amante, amigo, muleta, que se convierte en tus “buenos días” y hace lo posible para no fallar a esta palabra. ¿Acaso no es más que maravilloso tener toda la libertad del mundo pero elegir todos los días a esa persona? ¡Cuidar esa relación! No engañar, por que quien engaña (no solo con otra persona sino con palabras, con hechos) no se está engañando más que a sí mismo. Es muy triste ver al infiel que se cree poderoso y acaba de descender kilómetros hasta la altura del betún de los zapatos. Pues hay trenes que solo pasan una vez, y algunos son tan buenos y eficientes que pasan de nuevo por si algún pasajero se ha quedado en tierra, pero si pasa una y otra vez y el pasajero no se monta, o prefiere cambiar de transporte, ese tren ya no más pasará. Y el  remordimiento de conciencia aparecerá, tarde o temprano aparecerá porque la conciencia siempre vuelve cuando nos abandona. 

Y si decides adoptar a una mascota, se fiel porque está de moda eso de abandonarlos pero no, eso no puede suceder. Sé fiel a tu mascota siempre y aprende de ellos, sobre todo si es perro, que hará lo imposible para protegerte así como nos deberíamos proteger los unos a los otros.

C.M.G.

 

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NOVELA VS CHISTE {MALO}

Se trataba de una novela complicada de entender, con nudos: simples, dobles, triples incluso. Era una novela con letra relajada y movida, con música y silencio, con intriga y miedo, con paz y también luz. Era novela y él bebía cada sorbo de esta saboreando cada párrafo, acariciando cada página y circulando por el relieve de la caligrafía que formulaba. Era el lector de la novela, y cuando te enganchas a una no puedes parar, cada momento libre que tienes lo dedicas a leerla, a sentirla en el paladar, a degustarla. No eres capaz de apartar los ojos de cada página, de disfrutar con cada historia, de leer y releer. La novela y el lector se funden en uno, se mezclan quedándose cada cual con un pellizco del otro como mínimo. Era novela.
Pero dijo el lector que dejó de gustarle, que no sentía esos deseos de leer esa novela como antes; su novela. Ya no todo su tiempo libre iba dedicado hacia dicho frasco de letras, no saboreaba las palabras como antes, estaba confuso, o eso decía. 
Ahora le estaban comenzando a gustar los chistes, pero los chistes malos. Se enredó en estos, que sonríen hacia el público, sin criterio, que los alaba como si fueran los mejores. Y se enredó en esos chistes, malos todos, y los chistes malos en el lector. Y rieron, el lector y los chistes, sin amor entre ellos, a deshoras los leía, y se reía aunque no le hicieran gracia. Reír, reír… aunque se notaba con el tiempo que ya no se reía tanto. A veces incluso perdía el libro de chistes.
Y al final, fue la novela la que rió del lector y del libro de chistes tras su abandono, de la situación rió, pero ella lo hizo a gusto, porque dice un refrán que “quien ríe el último, ríe mejor”. 

                                                                   C.M.G.

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CAMPO AZABACHE

Sobre el suelo que iba bajando su temperatura corporal a esas horas de la noche se encontraba él, había sido un día sin freno alguno, había batallado contra pensamientos enemigos y sentimentalcon desagradables, ahora su cuerpo al fin se encontraba como la mar en calma, son puros pero sin pausa. 

El televisor de esa noche era el cielo colmado de estrellas, se quedaba fijo mirando una a una de todas las que se encontraban dentro de su campo de visión, dentro de ese campo de fútbol de césped color azabache y cuyos jugadores brillaban con luz propia. Jugadores y campeones.

Colocó sus brazos bajo su cabeza, tenía su nuca hecha polvo, las tensiones de los últimos días no habían jugado en balde. Habían dejado un regalo alrededor de su cuello y cuando giraba este, …uf…¡crack!, chasquido de huesos. 

Tenía la mirada cansada y la paró, la fijó en una estrella, o jugador de ese campo oscuro, como prefiráis llamarlo y se remontó a su época infantil y comenzó a contar: uno, dos, tres, … dieciséis… veintitrés…¿cuántos kilómetros habrá entre esa estrella y yo? ¿Cuánta distancia nos separa? – pensaba para sus adentros-no, claro que no, a pleno siglo XXI no hay tantos avances como debería, claro que no, pues quiero abrazar esa estrella con todas mis fuerzas y no hay transporte público o privado que me permita hacerlo, ni siquiera por visita. 

Suspiro, junto a una lágrima que se precipita desde su mejilla hacia el suelo que poco a poco la evapora. 

                                                                   C.M.G

 

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CAÍDA

Y te crees que los exámenes son lo más importante, que los males de amores no se van a curar, que hay que aprobarlas todas si o si, que eres inferior a los demás, que tienes todo el tiempo del mundo para hacer cosas, que lo que no haces hoy ya lo harás mañana, que cualquier cosa te pone de mal humor, que las cosas vendrán a ti y no tu a ellas, que solo te ves a ti, te crees que lo tienes todo aprendido, que no hay persona más desgraciada que tu hasta que llega ese momento que nadie te avisó que llegaría y te ocurre aquello que tu pensabas que nunca te ocurriría y te das un golpe, te caes, sientes ese dolor que nunca antes habías sentido, sientes que has muerto y que ha llegado tu fin, segundos o milésimas de segundo que te hacen separarte del mundo real porque piensas que ya no estás en ese mundo, que todo ha acabado…y de repente oyes voces celestiales, sabes que son voces reales y por tanto sigues en el mundo real, vives porque Dios ha querido que no llegara tu hora aún y entonces recapacitas y lo piensas en frío y el dolor físico da paso al dolor psíquico, porque te das cuenta que estás ahí, que lo puedes contar, que eras joven para irte pero que no eres ninguna excepción porque nadie tiene comprada la vida, ni los ricos con todos sus millones,…y sigues llorando repartiendo el tiempo para también pensar que no eres esa desgraciada porque la suerte la has tenido y acaba de ser demostrada, que no tienes que esperar a que llegue el mañana para hacer las cosas, que ese dicho de “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” te lo llevas a tu vida y piensas ¿Qué mal de amores con 21 años? ¿Qué tan importante son los exámenes? No son la vida ¿Cómo que hay que aprobarlas si o si?Cada uno tiene su ritmo ¿como que eres inferior a los demás? eres una mas, ni mejor ni peor, distinta como todos y cada uno de los humanos, ¿cómo que vas a dejar para mañana lo que puedes hacer hoy? nadie afirmó que tuviera un mañana, ¿Qué lo tienes todo aprendido? con lo joven que eres…¿Qué las cosas van a venir a ti? no…las cosas no siempre vienen, también hay que buscarlas, ¿Qué te pone de mal humor el qué? ¿El tenerlo todo?… No…te das cuenta que la vida vale mucho, que cada mañana, cada día que abres los ojos es un regalo, que tienes un día entero para sonreír e iluminar tu camino, que hay que cuidarse y no pensar que eres intocable, hay que amarse a una misma, no menospreciarse, respetar tu ritmo, en fin: respetarte, pues si no lo haces tu no te enfades si otras personas no lo hacen…que has llorado por gilipolleces y que no hay motivos para estar de mal humor, sino que hay motivos para sacar todo lo positivo de las cosas, y es así como se aprende, que no nadie más importante hay más que tu familia, es ahí donde valoras la vida, y al escribir esto lloro porque quizás si no hubiera sido por Dios no estaría escribiendo esto. Y esta creo que es la entrada más importante que he escrito, háganme caso, no se amargen, no se desquicien, no se agobien, no riñan, no se cierren a aprender nuevas cosas y no dejen de decir lo que sientan por miedo al que dirán. Yo ahora mismo me despido de todos los que estén leyendo esto con un collarín y moratones debido a mi caída pero sé que eso es un milagro, que en verdad no es nada y con el tiempo, aunque ya lo hago doy Gracias a Dios por esa caída porque gracias a ella estoy viva y he podido aprender cosas que antes desconocía.

 

C.M.G.

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VISITA DE UN ÁNGEL

Sin saber porqué, sin libro de instrucciones o prospecto como el que viene en las cajas de medicinas, apareció una cosa rara en ti, algo que te hacía ser un desconocido o quizás, mejor, nosotros éramos unos desconocidos para ti, pero solo por momentos.
Duró poco, es imposible que lo recuerdes. No, tu no lo recuerdas. 
Nosotros sí, lo recordamos por nosotros pero también por ti.
Eras como una luz que no tenía horario fijo para alumbrar o dejarnos a oscuras. 
Todo aquello era raro, pero ya digo, ni nosotros teníamos manual de instrucciones ni tu sabías qué era lo que te pasaba.
Un día tu vivienda cambió y nuestros pasos tomaron otra dirección para poder verte, para poder ver a esa persona que poco a poco cambiaba pero que, dentro de nosotros existía la esperanza de que todo volviera a ser como antes, de que tu volvieras a ser como antes. Pensábamos que no serías una luz intermitente sino una luz permanente. La luz permanente que siempre habías sido, que últimamente fallaba pero que buscábamos a alguien para que la arreglara.
Las noches se llenaban de rezos para que todo mejorara, y una niña,…bueno, quizás más de una sin tener edad de niña pensaban que de repente aparecería la cura como un rayo fugaz y esa cura se convertiría en un medicamento para que lo tomaras y acabar con todo mal que veíamos día sí, día también.
Pero algo más falló, algo más y fuiste llevado a un lugar donde unos pocos que tenían conocimientos que nosotros desconocíamos y desconocemos intentaron hacer todo lo posible para solucionar ese fallo.
Y se solucionó, y nosotros, ambiciosos por la victoria, pensábamos que también se encontraría cura para lo otro. ¿Por qué hay cosas que pueden tener cura y otras no?
Volviste a ese segundo lugar donde nos acostumbramos visitar para verte pero…horas después, cuando parecía que todo cobraba normalidad y naturalidad, todo dio un vuelco porque Dios decidió llevarte a su reino, a ese reino del que tanto me hablaste en los maravillosos años que estuve contigo, ese reino que nadie conoce, bueno desde hace ocho años más o menos tu sí …
Fue el golpe más duro que sufrí desde que coloqué por primera vez los pies en este otro reino en el que estoy que se llama Tierra. Aquella tarde que marcó un antes y un después en mi vida, antes (habías estado conmigo) y después (nunca más te volvería a ver). 
La palabra “nunca” es una de las palabras más duras que esconde el diccionario que me regalaste. 
El sentimiento que en aquella tarde más éxito tuvo fue la “tristeza”, el “llanto desconsolado”, el”dolor”.
Lo acompañaban la incredibilidad de lo que entonces estaba sucediendo y eso que el día lucía el mejor de sus soles y el más azul de sus cielos, pero eso solo era el envoltorio de aquel feo panorama.
Te fuiste, y nada ha vuelto a ser como era cuando estabas. Han pasado muchas cosas, demasiadas en las que tu hubieras sido la persona que hubiera disfrutado, hubieras estado orgulloso por tantas cosas…
De vez en cuando veía tus fotos y sentía la tremenda necesidad de subir la calle hasta tu casa, pero me daba un bofetón con la realidad porque sabía que ya no estabas, que el sillón donde me cogías estaría vacío.  Padrino, no sabes cuánta falta has hecho, pero tampoco sabes que he caminado un paseo con muchas rosas de espinas y suelo feo para andar descalza. Me dicen que he madurado y que soy fuerte pero a veces pienso que no me ha quedado otro camino y que sigo siendo la misma niña chica e inocente que lloraba.
¿Sabes qué método he usado en todos estos años para sentirte? Mira, cerraba los ojos e imaginaba que te tenía delante dándome un abrazo que derrochaba amor y bondad de esa que te sobraba y de esa que me enseñaste.
También imaginaba que caminábamos juntos por las calles de Azuaga mientras me presentabas ante las personas que conocías pero ellas no a mí; y gustoso explicabas con orgullo humilde de dónde venía y quien yo era.
Recuerdo cada gesto de tu cara, cada palabra que decías, lo recuerdo todo, todo con pelos y señales pero son eso, solo recuerdos.
He buscado mil y una formas multiplicado por infinito para averiguar de qué manera sentirte pero esta noche mientras dormía, mientras mis ojos estaban cerrados, mientras las sábanas me arropaban y mi ansiedad desaparecía, apareciste tu en mi sueño. 
El sueño de hoy, a diferencia del de ayer, fue bonito, fue hermoso, bueno quizás significó algo más que esas palabras. Quizás eso que haya sentido esta noche en mis sueños tenga un adjetivo calificativo que aún no se encuentre en el diccionario del cual hablaba antes. 
Hoy has sido tú quien has aparecido, y yo sin hacer fuerzas, he podido observarte y gritar tu nombre mientras me mirabas con tus ojos claros y me sonreías. 
Todos los días te visito yo, pero parece que tu también nos necesitas y nos das el regalo de colarte en nuestros sueños para alegrarnos y hacernos personas alegres que creyeran que la vida sigue igual que hace años. Eso es un regalo bonito que hay que agradecer a Dios, tenerte ratitos en nuestros sueños.
Agradezco que mi ángel haya aparecido esta noche en mis sueños para decorarlo todo. Es algo que te agradezco y quizás la manera más evidente de agradecértelo haya sido sonreír nada más despertar, contarlo y escribirlo.
Gracias elevadas hasta las estrellas y más allá por seguir estando ahí pese a todo. 
Fuiste, eres y serás una de las personas más importantes tras mis padres y mi enana en mi vida. 
Con amor del que me enseñaste te recuerdo por si por capricho de tu enfermedad se te olvida que TE QUIERO.
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C.M.G.
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OCTAVA BOFETADA.

No. Yo no te acaricié la cara al darte un beso porque no lo dí, ni nos presentaron ni rocé tu piel, no…tu y yo no nos conocimos físicamente…

Pero lo que es la vida…siete años después escribía algo que ya nadie leerá, que no será entregado a su destinatario, algo que sería leído en un futuro que el pasado pisoteó.

Y hoy, un año después no puedo evitar recordar este día, un día que yo también viví del otro lado con unas experiencias que me marcarán por siempre pero nunca de la forma en que lo hizo tu desgarradora historia, tan desgarradora como si te arrancaran la piel.

Ahora quiero mantener los dedos quietos, pero leo, y recuerdo, y siento, y empatizo y aprecio y como mínimo he de dar los ánimos que sé que se necesitan para avanzar. 

Si se mira al cielo se puede ver tu sonrisa, esa que tanto observé tras el cristal o la placa dorada, esa cara de buena persona que algunos tienen el don de traer a este mundo. 

Y no paro de pensar en qué pasará por mentes ajenas, que no me competen, en cómo se sentirán corazones convertidos en hielo del que pido que se derrita. 

Y miro al cielo, y te puedo ver, y te pido que los cuides, porque el amor que tengo, ese, ese no me lo quita nadie.

 

C.M.G.

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HOJA EN BLANCO

Creí que sería para siempre.

Uno de esos “siempre” que aparecen en los cuentos de príncipes y princesas. Un “siempre” como el de “…y fueron felices para siempre”, pero no.
He dejado ese capítulo guardado y he tomado otra hoja de papel para seguir escribiendo,  para seguir viviendo.

Necesito la sonrisa de un niño, la madurez de una mujer y la pureza de un bebé.  

Necesito salir y abrir los brazos para recoger todo lo que pueda pero, sobre todo, para dar todo lo que pueda de mí.  

Necesito sentir cada momento sin pensar si lo estoy haciendo bien o mal.  

Necesito tropezarme para aprender pero, también beber de la fuente de la felicidad para no retroceder.

Necesito ser yo y conocerme bien.  Ver las cosas desde otra perspectiva y gritar para que le den cuerda a esos objetivos que un día me propuse conseguir y no los voy a dejar ahí.  

Voy a seguir adelante porque es el único camino existente y voy a reír y llorar cuando quiera.  

Voy a llenar esta nueva hoja de sentimientos y no de planes ni pensamientos.

Quiero que cuando vea esta hoja me llegue a todos mis sentidos el aroma de las veinticuatro rosas.

 

C.M.G.

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SEIS AÑOS

Hay vacíos que nunca se llenarán.
Hay recuerdos que nunca se borrarán.
Hay personas que nunca se olvidarán. 
Hay momentos que jamás se revivirán.

Y hay un rincón que guarda tu nombre, 
un nombre que tengo en mi mente
que suena constantemente 
que no hay nada ni nadie que lo borre.

Hay una infancia vivida juntos
y miles de historias en común, 
me duele saber que no estás aquí
sin embargo, me alivia hablar de ti.

Es una forma de tenerte más cerca,
es un modo de liberarme.
Es una forma de gritar “Te quiero”
y decir a voces: ¿Por qué te tuviste que ir, compañero?

                                                                  C.M.G.